15 enero 2007

Maria Antonieta

Rocío López y Sandra Martínez, 1º D



María Antonieta, de Sofia Coppola, nos cuenta la historia de la que fuera reina de Francia, desde su llegada a la corte de Versalles, como prometida del Delfín (heredero del trono francés), hasta su abandono de la misma con motivo del estallido de la Revolución Francesa, en 1789. Se nos cuenta cómo la joven y bella princesa austríaca es sacada de su ambiente y de qué manera tiene que abrirse camino en la difícil y ceremoniosa corte versallesca. En la película vemos su boda, la difícil relación con su esposo (que no muestra el más mínimo interés por ella), las presiones que recibe por parte de su familia y de la propia corte para tener un heredero y asegurarse el poder, sus intentos de evadirse del sofocante ambiente que la rodea (fiestas, juego, compras sin fin, adicción al dulce, escapadas a la naturaleza)... el nacimiento de sus hijos, la muerte de uno de ellos y los comienzos de la Revolución. Sus años finales, a partir del abandono forzoso de Versalles en 1789, no aparecen en la película, ni su triste final.

La visión que nos ofrece la directora de la película del personaje histórico es muy personal, y un tanto arriesgada. Donde todos esperamos ver una película de época al uso, nos encontramos con la inclusión de música pop, de tal modo que a ratos parece que estamos viendo un video-clip. En lugar de tratar de mostrar la difícil situación política del momento y la influencia que tuvieron la reina y sus excesos en el clima de descontento de la burguesía y el pueblo franceses, se nos ofrece exclusivamente el punto de vista de una joven en busca de su propio placer y de su satisfacción personal.

Nos han gustado especialmente la cuidada ambientación y la fotografía, el vestuario, la peluquería... y la posibilidad de ver en directo pequeñas ráfagas de la vida en Versalles casi casi como si estuviéramos allí: las ceremonias del levantar, de la comida, de la noche de bodas, las fiestas, etc. Los paisajes y los interiores son deslumbrantes, y están muy bien iluminados y fotografiados.

Lo que menos nos ha gustado es que el ritmo es demasiado lento, y que para mostrarnos a una joven frívola y superficial, a la que le vienen grandes el cargo y el momento que le tocan vivir, no hacen falta dos horas de película. Los diálogos son insustanciales (por no hablar del doblaje, ¿se puede ser tan cursi?), y la música se parece demasiado a la que utilizó en su anterior película, Lost in translation. Ver el Tokio actual con un fondo musical así tiene justificación, pero ver el Versalles y el París del XVIII con ese mismo fondo musical resulta, cuanto menos, desconcertante. Es cierto que le da un aire de contemporaneidad al personaje, pero la apuesta es terriblemente arriesgada, y creemos que fallida. A nosotras, menos en la escena de la fiesta de disfraces, la música no nos ha gustado nada.

La interpretación y elección de actores nos ha parecido muy adecuada: la protagonista, además de guapa -como cuentan que era el personaje histórico-, tiene momentos de enorme acierto (por ejemplo nos ha gustado el juego de miradas con su marido, y la secuencia en la que se desmorona tras leer la carta de su madre), y por otro lado el rey-abuelo y su amante, y el resto de personajes de la corte, Luis XVI... todos están bien.

Es resumen, una película interesante, con altibajos, con cosas muy buenas y también muy malas.


Título Original: Marie Antoinette
Dirección: Sofia Coppola
Guión: Sofia Coppola sobre libro de Antonia Fraser
Reparto: Kirsten Dunst, Jason Schwartzman, Rip Torn, Judy Davis, Asia Argento, Marianne Faithfull, Aurore Clément, Guillaume Gallienne.

9 comentarios:

Antonio dijo...

Enhorabuena a las autoras: está muy bien escrito y no os limitáis a un mero resumen. La película me apetece mucho verla: me gustó taanto "Lost in traslation" que quiero ver cómo Sofía Coppola se desenvuelve ahora con el tema histórico. El experimento del anacronismo en la banda sonora es muy arriesgado (¡con la de músicas del XVI que había para escoger!)...
Por cierto, me parece un delicioso eufemismo vuestra frase "desde su llegada a la corte de Versalles, como prometida del Delfín (heredero del trono francés), hasta su abandono de la misma con motivo del estallido de la Revolución Francesa "... Je, je... Como si Maria Antonieta dijese "¡Joder, si os vais a poner así, me voy!"...

Sandra y Rocío dijo...

Muchas gracias, profesor. A nosotras también nos gusta mucho cómo escribes y las cosas que pones. Aunque nunca nos has dado clase, leemos también tu blog.

Marian dijo...

Sé que ha sido un lapsus, y no me cabe duda de que el autor del comentario es conocedor de las tan señaladas fechas en que se desarrolla la película, pero no puedo menos que, con la deformación profesional que me caracteriza, corregir: el siglo es el XVIII... Suscribo todo lo demás, que a mí también me encantó Lost in traslation.

Antonio dijo...

¡Gluuubbbsss!
Gracias por la corrección, Marian. Efectivamente es un lapsus: igual que se me ha deslizado una "a" en "taanto", se me han escapado dos "I" en el siglo y así, como si yo fuese un H. G. Wells de tres al cuarto, me he llevado a la pobre Maria Antonieta a la corte de Carlos V... Austrias eran los dos, pero me da a mí que la refinada reina no se sentiría muy cómoda llevando una vida austera en Yuste... Aunque al menos habría mantenido bien erguida la cabeza sobre los hombros... En fin, me callo, que "se me va la pinza"...Je, je.

Marian dijo...

Mira, pues pensaba que la aa eran un recurso estilístico motivado por lo muchísimo que te había gustado la nipo-peli... buena observación sobre la diferente vida que hubiera tenido que llevar la susodicha: mejor le hubiera ido, creo yo; claro que, en ese caso, lo mismo hubiera cambiado la historia y no hubiera habido revolución, y yo soy muy pro Liberté, Egalité, Fraternité aunque no comparta la afición por los inventos de Monsieur Guillotin.

Niño-Rata dijo...

No, no puedo tolerar esto.
Teneis un oido detrás del otro!!(sin ofender)¿Música pop?La música hace muy buen contraste, queda realmente original, son grupos míticos, ochenteros en la linea del movimiento new romantic. Si Maria Antonieta viviera ahora escucharía Siouxsie and the Banshees y The Cure, por eso me parece tan genial, nada de pop requemado ni americanadas metaleras.
(Venga, a meter baza que si no esto degrada)

Antonio dijo...

NO, yo no he dicho que la música sea un desatino: sólo que el experimento me parece arriesgado. Pero me gusta el riesgo en el arte; a veces esos anacronismos son complementos maravillosos, como la pirámide del Louvre; otras veces lo feo acaba por ser receptáculo de belleza (el Centro Pompidou). Creo que la historia del arte se ha escrito a base de arriesgadas proposiciones: si tienen éxito crean escuela y si no, se olvidan para siempre (o hasta que alguien, siglos después, las resucite y demuestre que no eran tan disparatadas).
Como todavía no he visto la peli, sigo sin opinar pero, si ponemos música barroca a una película ambientada en el siglo XX o XXI, ¿por qué la banda sonora de una peli ambientada en el Versalles prerevolucionario no iba a poder tener música del XX? (¡Y más si es de los Cure! ¡Ahora mismo voy a ponerme "Close to me"!)

Sandra y Rocío dijo...

Niño-rata, sólo hemos escrito nuestra opinión sobre la película; no tenemos tantos conocimientos musicales como tú, no tenemos ni idea de lo que es el sonido ochentero new romantic y hemos escrito "música pop" porque es la palabra que nos ha parecido más aproximada a la música de esta banda sonora. Ahora, si tú crees que es tan magnífica, puedes escribir tu propia crítica de esta o de otra película y ponerla aquí, que ya opinaremos los demás.

Marian dijo...

Por fin fui este fin de semana a ver la película, y puedo opinar con conocimiento de causa... y tampoco me ha gustado la música. Como bien dice Antonio, los anacronismos, más o menos evidentes, a veces producen efectos realmente interesantes, y aunque me encante la música del XVIII tampoco desprecio a The Cure... no es eso. En la arquitectura encontramos muchísimos ejemplos de convivencia de estilos dispares en un mismo espacio, y no seré yo la que ponga el grito en el cielo por la construcción de edificios ultramodernos junto a catedrales góticas; me parece muchísimo mejor que andar en pleno siglo XXI haciendo horripilantes remedos de la arquitectura decimonónica, como algún ejemplo que tenemos no muy lejos de aquí. En el cine hay muchísimos ejemplos donde resultan muy acertados los anacronismos musicales (se me ocurre ahora mismo Barry Lyndon, con música de Schubert en pleno siglo XVIII)... A mí me ha parecido muy interesante la utilización de la música en la escena del baile de máscaras: la música refuerza el mensaje y dota a las imágenes de gran vivacidad haciéndonos sentir lo mismo que debían sentir los personajes... en eso, creo yo, consiste la buena utilización de la música en una película. En ayudar a transmitir un mensaje, enriqueciéndolo y dotándolo de matices que sólo la música puede lograr. La música debe estar al servicio de, y no tratar de ser un fin en si misma, ni reclamar para si una atención desmesurada. En el resto de la película, a mí me ha llegado a estorbar, pero no por su anacronismo, sino porque no me ha ayudado a conocer mejor ni a los personajes, ni al ambiente, ni los acontecimientos; demasiado llamativa, demasiada autocomplacencia. Y me atrevo a disentir con niño-rata... ¿de verdad tú crees que una chica tan frívola e insustancial estaría interesada por The Cure y toda esa música de los 80? Para mí que, a día de hoy, sería una pija sólo atraida por algo fácil y pegadizo, como Operación Triunfo y la música de los 40 Principales...